sábado, 12 de marzo de 2011

Declaracion De Intenciones.

Bienvenidos a este espacio, Alarde de inutilidad. Derroche del universo en su generosa infinitud.
La pereza me puede y los escasos delirios verbales que podría compartir son de plomo.

Me despido de tí, que transitas por estos blogeros mundos de vanidad, deseando que tu próxima parada sea menos estéril. Te emplazo a una poco posible segunda entrada. Cuando la ingenua fé que profeso por la alquímia transmute la substancia de mis delirios, o la fuerza de "Narciso" guie mis pasos.


Vagodoz.

viernes, 22 de enero de 2010

Un Año Bajo la Luz de Mercurio. 88 Días en la Tierra.

Sopla el cielo en la ciudad del estelión. Tras sus murallas se afanan los fantasmas, a cada paso el rastro lineal de sus grilletes, de la potala y el dogal que sostiene su cordura.

Apenas si recuerdo cuando ni como quede varado en aquella ciudad hoy en ruinas. Tengo algunas coordenadas. Escasas, de lugares donde halle corrientes que causaron mi deriva . Recuerdo con intensidad las primeras impresiones, la conciencia de mi fragilidad, de lo poco preparado que estaba para sobrevivir en un mundo tan adverso, la racionalidad con la que sus pobladores – las sombras de estelión o saproiectios- se organizaban, su espíritu de sacrificio, la disciplina con la que ejecutaban los deseos… cual verdugos. Actos siempre justificados. Encaminados a la persecución de un fin, la inmutabilidad del orden, la permanencia.

Se entiende teniendo en cuenta la hostilidad del enclave. Una depresión situada por debajo del nivel del mar y siempre amenazada por la cercanía de un satélite de orbita inclemente, capaz de acercarse hasta el límite de colisión. Levantando huracanes que si describiera en mi mundo de origen, aquella patria añorada y extraviada, serian tomadas por las patrañas de un charlatan.

Aquellas sombras valoraban la eficiencia de un modo sobrecogedor y mi reconocida torpeza apenas era tolerada. Fueron días de renuncia y márgenes. Fui asignado a los trabajos en la muralla donde al menos pasaba desapercibido. De mis compañeros aprendí a horadar la tierra y extraer la piedra, a sepultarme en su búsqueda, a respirar metano sin fallecer, a acallar los silencios del subsuelo y su lacerante voz antigua, a sentir la dignidad de mi dogal y el orgullo por nuestro lineal rastro de grilletes, tan necesarios para nuestra seguridad. Las condiciones eran duras pero todos habíamos oído hablar de peores situaciones, historias de planetas lejanos, lugares en los que los hombres desconocían los secretos del Constructor y quedaban expuestos a la ferocidad del cielo. Con ellos adquirí la pericia suficiente para sobrevivir. Pronto me vi a mi mismo elevando el muro de la salvación. Colocando piedra y argamasa frente al mar amenazante…

Se hace difícil continuar, solo soy un cronista accidental, el tanatonauta elegido por el azar. De aquella barrera solo quedan hoy escombros, pilares de ingenuidad y arrogancia. Siempre hubo un solo dique, al norte del planeta, su corazón helado.

Anexo extraido de los “Ecos de Estelión, la vOZ de un planeta”.

Un espejo oculta el cielo.. y la noche en su revés. Tras un enjambre de mercurio que viola cada gramo, liba cada poro y roza cada estambre de mi piel y mi cordura.

Una jauría de voces, colmena de vientos que extiende la furia del abrazo. Y en el vacío de la sima, tras la falla que crepita, un cráter que despierta, el hielo que se quiebra y la noche que se anega.

Cristales plateados se confunden con estrellas. Trazando, en su caída que descarna, todos mis destinos. Nubes, Povisa, vapor y sangre agregándose a la mar, y esta, en su crecida, halla la fisura.

Naufragan los diques del olvido. Fluyen los ríos a la inversa, lenguas vomitadas por la arcada provocada, vanguardia de mareas bajo un manto de despojos. Mecedora de andrajos y restos de tablacho.

Tras la noche de la Luna un páramo salino, ¿esteril o preñado?.

Y el recuerdo de la belleza.

Y el dolor de nuestra imagen.

“ Y en algun lugar del exilio”

Mil sombras deambulan , livianas, mezcladas con la espuma,

sin fronteras. Sobre la superficie bruñida del abismo vital

donde la luna reflexiona dibujándose infinita

y reverberan las ondas de un silencio abisal. Megadózmano calla. En lo profundo. Tratando de aprehender la imagen refractada que los dedos de su mente solo alcanzan a peinar. Gigante luminoso, inabarcable, multiple y variable. Titan de Incertidumbre insostenible que repele sus esfuerzos y aboca la razón a pretéritos refugios. Donde el corazón bombea azúcar, la gruta de paredes fluorescentes donde no hay lugar para las sombras. La placenta de la fé.

“ Y en algún otro lugar. Un cretino se plantea”

Quizas vuelva a pintar las paredes de mi celda. A cubrir las manchas de humedad con océanos y cielo.

¡Si tuviese algo de azul y algo de blanco. ¡Algo mas que el gris y el verde.

El horizonte de esta isla ,

tal vez dejaría,

de ser presagios de tormenta.

miércoles, 20 de enero de 2010

De Niño Soñé.

Una noche, una habitación y su sonrisa irracional, lejos del miedo. La caracola blanca, reverberando sombras, tras deshilachadas hebras de placer salivadas por una certidumbre. Mi presencia.


En su nariz contraída, danzan, arrebatándome el aire, largos rizos de demencia. No me buscan, ya me saben.


Desde la concha de su oído manan regueros de cera febril que prenden con el percutir de mis latidos.


Sus crenchas, perfollas ralas y lacias, no ocultan el rosáceo brillo; ácaros hervidos bajo el vaho alfabetico y paciente que anuncia mi turno, en cada una de las hijas de babel.


El vientre del pasado, de la madre y del futuro, el vientre de la nada, del todo y del vacio se han mezclado en el filo de sus manos. Me busca, me sabe y me reserva.


Pisa y reparten la sangre sus enormes zapatos metálicos. De las sabanas rojas al armario del miedo, refugio del cordero. Cuna del deseo, donde la caracola intuye su musa y mi temblor, que suena sordamente a orfandadaxfisiaincomprensionemesisterror….y todas las notas por el soñadas con el tempo indicado por su batuta de acero. Su universo ya en orden me da la espalda. Da pasos que arañan el gres y el cuchillo, ahora flácido, se pierde tras el tabique. Acercándose en mis oídos al zaguán. Se oye un portazo. Parece el fin.


Huyo de mis ojos, de la sangre vertida, del futuro, del mundo. Corro y creo oir un ruido, vuelvo hacia atrás, atado al pánico entro en el baño y el estruendo del miedo halla su eco en el cubo de orin. ¡corre, corre!, salgo hacia la puerta. A penas puedo abrirla. Me asomo al amanecer, tras el dosel, catarata de plásticos engarzados que atravieso de cabeza, cierro la puerta como si quisiera borrar el pasado y corro hasta la esquina donde sus ojos de limón me sonríen flanqueando la hoja ya limpia de sangre. De nuevo con sed. Corro a casa, ¿ quien cerro la puerta?, y en el umbral tras la cortina aguardo mi vez. Oigo sus pasos, quiero que acabe. Al otro lado de las cuerdas una sombra devora el sol. Se toma su tiempo y con la ingenuidad de la última esperanza, me sorprendo cuando siento el frio y la humedad penetrando en mis entrañas…


Despierto y se que nunca despertare del todo, algo de mi quedo entre las sabanas de aquella noche. Quizas el valor para aceptar su presencia, por que a menudo, creo ver crecer su sombra cuando me aferro a la ingenuidad.


Anexo desde el cubometaliconegrodeorin -voz del profeta Orfeón, El Ozcuro.-


desde el océano aereo , poco antes del fin.


Cristales de agua para la yerma tierra


Cuándo regresen las nubes con el vientre abierto


¿Dónde quedaran las curtidas tripas del invierno?


Ahogados en ríos de sal, fluyen los versos de la sangre.


Una sombra se alza sobre el mundo


Una sola puerta en el cielo


¿podra el agua atravesarla?


Cuando la luna se aleje y muera el viento


¿habrá sido el hombre una arcada del océano y del tiempo?












jueves, 7 de enero de 2010

Carta a los Reyes Magos.

Se que puede pareceros tarde para escribir esta carta. Y mas aun para escribiros por primera vez. ¿ Sonaria a pretexto?, si os dijera, sin la soberbia del adolescente, que no creo en vosotros. ¡Seguro que si! , porque, aunque no crea en magos que requieran pajes o camellos, en bondad que regale oro u en rey que desinteresadamente haga ofrendas. Sé que hay cientos de estrellas que cada noche dejan la tierra, para perderse en el cielo, y creo en su retorno. He aprendido a creer en ti y en tu rostro indefinido y poco importa si te parten en tres nombres o cien.


Nunca escribí mas allá de los dictados y esta primera carta no deja de serlo, agradezco pues a Nana y a Violette la posibilidad que me brindan. Me dan un título y con el un camino. La primera carta de deseos que escribí en mi vida fue dictada de inicio a fin. Dijeron que un hombre lejano: era mi padre. Yo la empece con algo asi como : ¡hola padre¡ Espero que nos podamos conocer algún dia…, pero con letra mas torcida y al parecer con mucho menos sentido, pues como bien me señalaron y agradecido corregí, debiera haber empezado con un: ¡ Querido Papa!, soy tu hijo…. Y apenas nos llega el dinero …mientras tu seguro que…… si no … pronto.. . ¡Vamos!, las cosas importantes que un niño no ve.


Esta quiero que sea distinta, sin indicaciones, difícil.


Quisiera transformar mis deseos. Que la vieja barca con la que sueño no flote a la deriva. Que el hombre que en ella duerme llene sus ojos con el cielo y que este, sea cuna de tormentas o azul bandeja de algodones, no deje de serle cielo.


Si desease justicia, ¿ cuantos habríamos de morir?. Si desease paz ¿ cuantos habríamos de luchar?. Si desease felicidad ¿ cuantos habrían de mentir?. Si desease otro mundo ¿ cuantos habrían de perder?. Quiero una nueva mirada, una pupila sin miedo que no se ahoge en la enormidad del mundo ni en la pequeñez del hombre. Que respire en la inmensidad del hombre y en la diversidad del mundo.


Quiero un corazón valiente, que no ceda al impulso de soñarse solo, capaz de reconocer aquello que pueden cambiar mis manos. Una palabra limpia, no un eco ajeno, un verbo frágil y tosco que dibuje mi propia huella, por que algún dia querre mirar atrás y soltar mis remos, y aun cuando el rastro se pierda sobre las olas a menos de un metro, será facil componer la blanca estela que deje detrás.


Y ojala, que el próximo año, con tu ayuda. Todo sea mas fácil, para mi, para el mundo y para ti. Ojala pueda ser mas concreto.


Pd. Como temo no haber sabido explicar lo que deseo para este año, voy a pedirte además algo mas concreto. Quiero un corte de pelo que dure una noche entera. Sera una noche fría, yo estare cerca de una chimenea y llamaran al timbre. Al abrir la puerta, una chica con el pelo recogido, el lado derecho de su cara velado parcialmente por la escasa iluminación y un maletín en sus manos, sonreirá ante mi desconcierto y me indicara que tome asiento. Sentado sobre una silla de madera, observare los preparativos de la extraña con cierto grado de inquietud. Sacara primero un paño de algodón blanco que extenderá sobre la encimera del aparador. En el ira colocando las tijeras de varios tipos e interrumpirá su meticulosa concentración para mirarme fijamente a los ojos. Yo esbozaré una sonrisa forzada, de nerviosismo, y ella corresponderá con otra dulce y sabia ante la cual me ruborizare y desviare la mirada. Se acercara a mi, me colocara un lienzo alrededor del cuello y comenzara a peinar y cortar, y sentiré sus calidas manos paseando sobre la sien, las puntas de sus dedos enredando mi pelo, rozando mi nuca durante………


¿ Algo aun mas concreto?, ¿mas sencillo?, Ayudame a saber lo que quiero, o al menos dame fuerzas y reparte con el mundo.

martes, 5 de enero de 2010

Encrucijadas.

Hace apenas 12 lunas que el mundo no era mundo. Divagaba un corazón calmo, el mío, en la encrucijada de Saturno. Eran días de pasos breves y fe, de credos de olvido y sueño. Paraje de hielo y polvo para una mirada, propia, de buril, capaz con cada latido del corazon de formar una imagen reconocible. Inerrantes cadáveres de hielo adquirían la dimensión atemporal de la beldad. Ciegos palpitares tallaban carámbanos vegetales, cubiertos de escarcha. Un batir melancolico que confería a los témpanos siluetas humanas ; amantes, de suaves trinos consejeros. A cada tañido de sangre, el sonido helero de la muerte hallaba su disfraz, granizo musical de la negación.


Fueron tiempos de alma errante, previos a la luna. Apareció tras un viento solar, días magnéticos en la estación de las cuñas. En el camino de Mimas a Rea, inicio y fin.


Allí estaba Encélado, alargando sus dedos y palpando mi vida, sopesando ánimo y cordura. Sutiles peones, auroras como sonrisas, meciendo el núcleo de mis piernas. Aun me pregunto por que no huí, hubiese sido tan fácil saltar entre círculos concéntricos. Vi venir la tempestad, a sus heraldos: los chorros helados y las altas plumas. Vi las rayas de tigre en el hemisferio sur, y no me aleje.


Hoy digo que todo en mi ha muerto, ya no queda corazón y el mundo es el que siempre fue. Ayer el mundo estaba muerto y yo me soñaba vivo.


martes, 22 de diciembre de 2009

Mi voz Hoy.

Pompas de secretos. Fisonomías de humo retenidas por una frágil membrana, flexible ante el vestigio del tiempo. Muecas de ira, poses ígneas, tras un timpano hermetico. Pleura prófuga soñando senderos, hipnóticas hebras de plata. 


La muerte aguarda, en su justa altitud. Destemodo ¡No llegaras al reino de las nubes!


Bajo el tendido eléctrico el despojo de una máscara. Laderas nocturnas pobladas por el roce de los élitros.


Cordeles largos como intestinos, rojos como la sangre, indican el camino de regreso.


En el ámbito de la niebla, sobre zapatos verdes, un hombre desnudo pregunta a su calzado.


-¿Hacia donde? Quimera el retorno, inalcanzable el horizonte. -Demos un paso. Nuestro. Frío. De pellejo prematuro, corteza labial, cuencas vanas, cabello zuzón y lengua sajada.


Una palabra sin aroma, fría y propia.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Cuando la Noche Venga a Abrazarme. Será por que estaba Escrito.



La palabra sincera;eólica,


en su verdad embustera.


La mentira, palabra lunar,


con su innegable certeza.


¿ Cuantos jirones hacen un hombre?


Miles grita el viento.


Uno susurra la luna.


Asi responden a la noche sus sentidos. Percepciones de un oceano convulso y doliente. Entre el horror y la quietud insoportable. Querer comprender lo inaceptable. Pretender olvidar lo permanente.